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31 de julio de 2017
ARGENTINA - Un proyecto propone modificar la antigua ley de protección animal.
La senadora Laura Rodríguez Machado trabaja para actualizar la actual normativa contra el maltrato animal, que data de 1954 y no contempla importantes reclamos. “Se trata de un disparador, falta el aporte de todas las organizaciones”, aseguró.

En octubre de 1954, se promulgó la ley 14.346, que establece penas para las personas que maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales. Desde entonces, se recorrió un largo camino que derivó, tras tres arduos años de pelea, en la prohibición de las carreras de perros en todo el territorio (aunque no se controla la salida de canes para correr en Chile o en Uruguay), por ejemplo.

Casi de la mano de la esperanzadora ley a favor de los perros aparecía la novedosa idea del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para terminar con el carcelario zoológico y recibir un Ecoparque, en el que aún permanece una gran cantidad animales que no tienen destino definido. Los activistas siguen reclamando por el cierre definitivo del predio. Todo parece indicar que, pese a los avances que tantos años costaron, el tema no se está atendiendo del todo.

Por eso, y atendiendo a los reclamos populares, la senadora Laura Rodríguez Machado escribió una nueva propuesta para que se derogue la añeja norma. Si bien en el proyecto hay muchos grises y vacíos, tiene estado parlamentario y está a la espera de entrar en una Comisión —a definir— para comenzar a trabajarlo. "La ley actual considera a los animales como una cosa, con ésta nueva situación se los considera 'persona no humana', que es un concepto distinto y efectivamente pasan a tener derechos", dijo Rodríguez Machado a Infobae.Además, se aventuró a proponer que todas las organizaciones animalistas y proteccionistas participen de los debates porque su propuesta sólo "se trata de un disparador, falta el aporte de todas las organizaciones. El tema es hablar de lo que no se hablaba y veamos hasta dónde llegamos. El debate, cuando lo haya, será publico y quienes quieran podrán participar".

Continuó: "Actualizamos las penas en el Código Civil y explicamos lo que es el maltrato, además hemos pedido más penas" a nivel de las lesiones humanas. Asegurando que conoce las limitaciones de la Ley 14.346, la nueva propuesta pretende, al menos, poner en tabla la necesidad de reformar la vetusta norma para amparar bajo su ala a algunos animales. "Hoy se los protege en diferentes situaciones, pero no en lo diario, por eso hay que buscar concientización", aseguró la senadora cordobesa al tiempo que contó las terribles situaciones que suceden cotidianamente en su provincia y que fueron el puntapié que la llevó a reflexionar sobre esa necesidad.

Una breve comparación

La ley 14.346 fue promulgada el 27 de octubre de 1954 y determina en el articulo primero que "será reprimido con prisión de quince días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales"; en tanto, la nueva propuesta amplía ese margen en el articulo sexto y pide que se imponga "reclusión o prisión de uno a seis años a quien en violación de la presente ley infligiere sufrimiento injustificado, o acto de crueldad que provoque lesiones físicas a un animal de cualquier especie. La misma pena se aplicará a quien quitara la vida a un animal de cualquier especie, respecto del cual no se encuentre autorizada su caza, o esté sujeto a una medida de control de salud publica". Además, determina que se impondrá prisión de un mes a un año a quien abandone a un animal del cual fuera responsable "por haberlo adquirido o aceptado su tenencia". Con la misma sanción se condenará "a quienes organicen y participen de actos públicos o privados de riñas de animales o corridas de toros o cualquier otro espectáculo que provocara lesiones o la muerte de animales". Quedan pendientes en ése detalle los espectáculos considerados "cuturales/traducionales" como la doma, jineteada, pialada, peregrinación gaucha, carreras de la que participe cualquier especie, pato, etc., que expone a los animales no solo a torturas sino que en varias ocasiones los llevaron a la muerte. También quedaron el tintero los mal llamados espectáculos que suceden en acuarios y zoológicos —tanto públicos como privados— donde los animales padecen estrés y zoocosis, propias del encierro.

 En algún lugar bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.” Anouilh, Jean (1910-1987) Escritor y dramaturgo francés.

El caso del perrito Chocolate conmocionó a la sociedad por la extrema crueldad y violencia con la que el agresor lo despellejó vivo. Tenía apenas tres meses y murió una semana después debido a la gravedad de las heridas sufridas.

Todo comenzó en la localidad de San Francisco, Córdoba, cuando una vecina avisó a la Fundación Bio Animalis que había encontrado tirado en la calle a un cachorro seriamente lesionado. Casi como en efecto dominó comenzó una ola de casos en los que otros perros fueron salvajemente asesinados y las redes sociales, una vez más, oficiaron de medio para sacarlos a la luz. Chocolate falleció el 10 de enero y nueve días después se supo de un caso similar y en la misma provincia: "Tato", como lo bautizaron los vecinos de la localidad de Las Albahacas, fue degollado y tras un día de lenta agonía, murió.

Si bien la conmoción por Chocolate dura hasta hoy, este tipo de atrocidades comenzaron hace años, quizás desde que el hombre decidió poner en riesgo a todos los animales contra los cuales no duda en desahogar sus peores y bestiales instintos, a sabiendas de que no hay ley que lo juzgue de verdad. En Argentina la ley vigente —como tampoco la nueva propuesta— pena los casos de zoofilia (violación de un animal por satisfacción y morbo sexual) que sufren, principalmente, los perros. Muchas animales fueron encontrados atados de sus patas, con cuerdas en los hocicos, terriblemente lacerados y desgarrados por haber sido victima de una penetración.

 “La vida de cualquier animal es mucho más valiosa que la de aquel humano que es capaz de torturarlo.” Anónimo.

Así y todo, la conmoción frente a los padecimientos de los animales parece tener un limite: el consumo humano. Hasta allí llegan la vieja ley y el nuevo proyecto. De esta manera las industrias siguen usándolos para experimentar.

La vivisección (actualmente se permite "con fines que no sean científicamente demostrables y en lugares o por personas que no estén debidamente autorizados para ello") es un aberrante procedimiento de laboratorio practicado sobre animales vivos y que es llevado a cabo por las grandes empresas tabacaleras, cosméticas y de limpieza para testear productos que terminaran en un botiquín o en el cajón de un baño. Como ejemplo: los conejos son pelados hasta que su piel es lacerada para comprobar la suavidad que tendrá ese articulo en la piel humana; luego son desechados. También se los usa para probar cosméticos, perfumes para bebé y hasta artículos de limpieza. Otros de los animales preferidos por los laboratorios son las ratas, los monos, los gatos y los perros; en éstos últimos suele probarse la toxicidad que la nicotina de los cigarrillos pueda provocar en los pulmones humanos. Para ese fin los de raza Beagle son considerados "ideales" por su carácter dócil. En la era de las heladeras inteligentes, la ciencia no encontró otra manera para probar sus productos.

Testeo en perros. Para no ser parte de estas atrocidades se recomienda no utilizar productos testeados en animales.

Pero, el horror tampoco termina allí. Si de consumo humano se trata hay industrias extremadamente crueles que jamás se pone en tela de juicio: la industria cárnica, peletera, láctea, etcétera. Sin ir más lejos, hace diez días la localidad bonaerense de Merlo fue protagonista de un hecho lamentable. Debido al mal estado de sus calles, en su mayoría de tierra, un camión jaula que trasportaba a unas 52 vacas y terneros volcó a pocas cuadras de su destino, el matadero. Solo once animales se salvaron del vuelco, diez fueron cazados por los vecinos que no dudaron en carnearlos en plena calle (paradójicamente, ningún animal muerto habría corrido ese fin), los cortaron en pedazos y vendieron trozos a las carnicerías cercanas. Otros se los llevaron para consumirlos. En todo ese contexto se salvó un novillo de unos 300 kilos, que tras horas de escapar de sus cazadores, fue amparado por un grupo de proteccionistas, entre ellos miembros de la Fundación Amora. Finalmente entre Defensa Civil y los bomberos pudieron trasladarlo a la Ecogranja Educativa de Merlo. El caso comenzó a tomar notoriedad en las redes y a las pocas horas una petición en la plataforma Change pidió que "Lucio", como lo bautizaron sus protectores, no fuera entregado al matadero y que se lo traslade a un santuario de animales de Córdoba. Con más de 40 mil firmas en sólo tres días se logró el primer cometido. Para el segundo no hubo tiempo.

Emiliano, uno de los activistas que protegió a Lucio, dándole al animal la que fue, quizás, la única caricia de su vida. (Fundación Amora)

“Hasta que uno no ha amado a un animal, parte de su alma permanece dormida.” France, Anatole (1844-1924) Escritor francés, Premio Nobel de Literatura en 1921.

El sábado 18 de febrero, un grupo de activistas llegó por sorpresa al predio de Merlo para ver a Lucio con la intención de bañarlo por el intenso calor y de insistir a las autoridades para apurar su traslado al Santuario Equidad. El golpe del vuelco requería de atención veterinaria extrema, las personas a cargo debían brindarle al animal los cuidados propios del caso y de la función que ostentan como funcionarios municipales. Fue el propio veterinario Alejandro Ríos el que dijo que el estrés que vivió Lucio, a quien calificó como "un sobreviviente", fue demasiado para el animal, que además no había recibido medicación, sino apenas "calcio mezclado con la comida". Aparentemente el ternero era ciego de un ojo y tenía el otro con poca visión.

"Imaginate a un bicho que viene encerrado del campo, que lo aten del cogote, después de un accidente, de venir corriendo (que fue un sobreviviente en realidad), medio ciego, a estar atado… ¿Entendes?… En un lugar totalmente distinto a lo que él acostumbraba a estar… A pesar de una historia previa, porque él venía de un engorde, y lo mandaron al matadero porque estaba ciego… Todo eso influyó en él", dijo Ríos. Lo que sigue son detalles reservados que están en una causa por presunta infracción a la ley 14.346, que se pretende modificar.

Tras conocerse el deceso de Lucio, la campaña que pedía por su inmediato traslado tomó otro giro y ahora busca saber "qué pasó el 17 de febrero", día previo al fallecimiento. En ese tono, las organizaciones animalistas recuerdan que "fue el propio intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, quien manifestó públicamente que no iba a permitir que el novillo reciba ningún tipo de maltrato (…) Por esto pedimos que se investigue la muerte de Lucio y que se tomen las medidas correspondientes para con los responsables de su fallecimiento". Además, rechazaron el escueto comunicado oficial que asegura que "la muerte fue producto de una bacteria denominada CLOSTRIDIOSIS", por considerar que no se presentó "ningún tipo de informe firmado por el veterinario Alejandro Ríos, el médico que realizó el procedimiento".

Seguramente, el Intendente está más que ocupado trabajando en la densa situación que vive su distrito, pero el veterinario a cargo de Zoonosis y a quien se le encomendó los cuidados del ternero deberá responder por qué no hizo su trabajo. No simplemente con Lucio, sino con los demás animales que habitan en la Ecogranja y que se encuentran en pésimo estado.

Fuente: Infobae

 



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